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Discriminadas y explotadas, las trabajadoras del hogar en Colima #Especial
Por:  / 14 mayo, 2015
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Diversos fueron los motivos por los que Alma Rosa, de 50 años de edad, terminó como trabajadora doméstica y aunque su caso no sea famoso como el del video viral en internet de la Lady Chiles, también ha padecido malos tratos y humillaciones de parte de quien la contrató.

De joven, con secundaria terminada y una carrera técnica en taquimecanografía, logró trabajar de secretaria, pero su embarazo le impidió continuar. Años después las necesidades la obligaron a volver a la actividad económica, y descubrió que por su edad y falta de estudios la única opción que tenía era como trabajadora doméstica.

En uno de sus trabajos anteriores, la contadora para la que trabajaba le bajó el sueldo y la comenzó a tratar mal, a raíz de que faltó un día a laborar por un contratiempo familiar.

Incluso tuvo que soportar faltas de respeto, órdenes y burlas de niños malcriados, actitudes solapadas por los padres que únicamente reían al escucharlos, minimizando la situación.

Por si fuera poco, en esa casa le restringían la cantidad de alimentos que debía comer y en ocasiones ni siquiera le querían pagar algunos derechos, como pasó con el aguinaldo que en lugar de pagárselo, la patrona se fue al salón de belleza y le dijo que estaba ocupada y no la podía atender.

Fue hasta el día 26 de diciembre cuando le pagó esa prestación, pero apenas le dio la mitad de lo que por ley le correspondía; al preguntarle el motivo, la mujer le respondió que era lo único que tenía y no le podía dar más. Al otro día mejor ya no se presentó a trabajar.

“Uno aguanta por necesidad pero llega el momento de que dices está bien que tenga necesidad pero no tengo por qué estar aguantando estos desplantes de gente que se cree superior a uno, porque quieren tratar a uno con la punta del pie como si fuéramos esclavos”.

Luego encontró trabajo en otra casa muy grande y llena de cristales; donde por apenas mil 300 pesos semanales tenía que limpiarla toda, hacer la comida y soportar las exigencias de la dueña que nunca estaba conforme, con un horario de 8 de la mañana hasta las cinco de la tarde.

Recordar las humillaciones vividas, le duele y se nota en su voz quebrada que en momentos no le permite continuar con la entrevista, pues tampoco cree justo que además de los bajos salarios que perciben mujeres como ella, la mayoría no cuentan con Seguro Social, ni cotizan para una casa o para una pensión, como en el resto de trabajos.

Rosa sabe que las empleadas domésticas tienen algunas prestaciones que podrían reclamar ante Conciliación y Arbitraje, pero está convencida de que “ya cuando la persona ya no te quiere, te hace la vida de cuadritos para que uno mismo se salga y ya no te den nada de gratificación”.

SIN PRESTACIONES, 3 DE CADA 4 TRABAJADORAS DEL HOGAR

De acuerdo a la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del INEGI, en 2013 la población ocupada en México sumó más de 50.6 millones de personas de las cuales 4.5 por ciento, es decir 2.2 millones de personas laboraban en el servicio doméstico. Ese año en Colima, apenas el 3.1 por ciento de su población ocupada laboraba en ese sector.

Esa misma encuesta arroja que el 76.1 por ciento de las personas ocupadas en ese rubro a nivel nacional no goza de ninguna prestación, y solo el 2.2 por ciento cuenta con acceso a servicios de salud como prestación.

Incluso en su pasada visita a Colima, el presidente del Consejo para Prevenir la Discriminación, Ricardo Bucio, expuso que la Encuesta Nacional sobre Discriminación en México de 2010 arrojó que el 26 por ciento de las personas “creen que se justifica darle de comer los alimentos sobrantes a las trabajadoras del hogar”, además de que el 86 por ciento “dice que lo hace”.

Y reconocía que pese a la tan esperada modificación de la Ley Federal del Trabajo en 2012, donde se reguló lo de las horas de trabajo, esto no se hizo con perspectiva de derechos humanos, que ya se contempla en la Constitución.

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EL “ERROR” DE LOS PATRONES

El director de Trabajo y Previsión Social en estado, Vicente Reyna Pérez, explica para Colima 3.0 que si bien la ley del trabajo no contempla la obligación hacia el patrón de darle seguridad social a las trabajadoras domésticas, sí existe la de darle atención médica en caso de que se requiera.

De los casos que le ha tocado atender, algunos patrones consideran que sus empleadas domésticas no tienen esos derechos, como vacaciones, aguinaldos y demás prerrogativas contempladas en la ley del trabajo, a quienes les hace ver su error.

Aunque no es muy frecuente que luego de ser despedidas de sus trabajos estas personas acudan la Procuraduría del Trabajo a interponer una queja para que citen al patrón, sí ha habido algunos casos que han llegado a su oficina.

A una pregunta el director expone que esa dependencia no tiene ningún padrón de trabajadores domésticos en la entidad, pues “sería una labor muy titánica por la rotación tremenda que hay en ese tipo trabajo”.

Pero tiene la impresión de que son muchos más, los trabajadores de todos los sectores, no solo trabajadoras domésticas, que prefieren no denunciar, ni solicitar asesoría para no quedarse sin trabajo o que la relación laboral se torne un poco más complicada.

En ese sentido, Reyna Pérez reconoce que debe darse una modificación de la ley laboral en relación a las personas del servicio doméstico, en la que se contemple la cuestión de los derechos humanos, porque todavía se les ve “sin importancia” a quienes laboran en ese sector.

En tanto se da esa modificación legislativa, sugiere que las personas con se tipo de trabajo se informen sobre sus derechos y haga saber a sus jefes que no los pueden engañar, pues conocen los pagos adicionales a los que tienen derecho por ley.

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