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A la baja, calificación de CNDH sobre derechos humanos en cárceles colimenses #Especial
Por:  / 13 mayo, 2015
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El más reciente Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria (DNSP) realizado por la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), señala que si bien durante 2013 Colima se posicionó en el noveno lugar en comparación al resto de los estados sobre el respeto a los derechos de los internos, la calificación que obtuvo ese año fue menor a la de 2012 y 2011.

Ese estudio minucioso es un instrumento de evaluación que permite a la CNDH examinar la situación que impera en el sistema penitenciario nacional, pues verifica las condiciones de estancia e internamiento de los procesados y sentenciados, “cuyo fin primordial es la observancia del respeto a los derechos humanos”.

Estos derechos que supervisa la CNDH se clasifican en aspectos que garantizan la integridad física y moral de los internos; aspectos que garantizan una estancia digna; condiciones de gobernabilidad; reinserción social de los internos; y grupos de internos con requerimientos específicos.

Mientras que a nivel nacional Aguascalientes sacó la mejor calificación en esos aspectos, con 7.89, y Quintana Roo la menor, con 4.04; las cárceles colimenses obtuvieron en promedio una puntuación de 6.65 en 2013, cifra menor al 7.01 que obtuvo en 2012 y al 6.74 logrado en 2011.

SOBREPOBLACIÓN EN EL RECLUSORIO DE TECOMÁN

Pese a que el centro que se tiene en Tecomán es apenas un Reclusorio Preventivo con una capacidad para alojar a 123 internos, el día de la visita de los supervisores de la CNDH había 323 personas recluidas.

Algunas de las deficiencias encontradas fueron: sobrepoblación y hacinamiento en cuanto al número de internos que rebasan la capacidad de la celda, pero también en los servicios para mantener la salud de los internos.

Además de que no se cuenta con atención sicológica, el personal médico existente para atender a los y las internas es insuficiente, aunado a que faltan medicamentos y material de curación.

De igual manera en ese reclusorio se encontraron deficiencias en la prevención y atención de la tortura o maltrato, así como en el procedimiento para remitir quejas de violación a los derechos humanos ante la instancia competente, y en el acceso a números gratuitos desde teléfonos públicos.

De los aspectos que garantizan una estancia digna, también se encontraron deficiencias en cuanto las condiciones materiales e higiene de las instalaciones para alojar a los internos y en la alimentación de los mismos.

Sobre las condiciones de gobernabilidad, a ese centro le hace falta el manual de procedimientos para presentar quejas, visita familiar e íntima, así como el personal suficiente de seguridad y custodia.

En cuanto a reinserción social, el diagnóstico arrojó que también se tienen deficiencias en la integración del expediente técnico, en las actividades laborales o de capacitación para el trabajo, en las actividades deportivas y en la vinculación de los internos con la sociedad.

De los grupos de internos con requerimientos específicos, se obtuvo que no existen medidas para evitar el trato discriminatorio hacia los indígenas, así como deficiencias en la atención médica a las personas con discapacidad física y en los programas para desintoxicación voluntaria y para la prevención de adicciones.

LAS DEFICIENCIAS EN EL CERESO DE COLIMA

El Centro de Reinserción Social (Cereso) de Colima, obtuvo la mejor calificación de los tres que tiene la entidad con un 7.02; Y aunque tiene una capacidad para alojar a 2,229 internos, la población al día de la visita fue de 2,162.

No obstante, algunas de las deficiencias encontradas en ese centro tienen que ver con la inexistencia de separación entre hombres y mujeres en el área de servicio médico y en el área de visita íntima.

Asimismo se encontraron problemas en los servicios para mantener la salud de los internos, como la unidad odontológica, insuficiente personal médico, falta de medicamentos y material de curación.

También tiene deficiencias en la atención psicológica, en las acciones para atender incidentes violentos, en el procedimiento para remitir quejas de violación a los derechos humanos, así como en la prevención y en la atención de la tortura o maltrato.

Otros aspectos que se encontraron deficientes en ese centro tienen que ver con las condiciones materiales e higiene de las instalaciones para alojar a los internos y con la elaboración, distribución y calidad de los alimentos.

Los señalamientos que se le hicieron con relación a las condiciones de gobernabilidad, fueron: la falta de un manual en caso de motín y uso de la fuerza; la falta de personal de seguridad y custodia; y algunas deficiencias durante el proceso de imposición de sanciones disciplinarias.

Ya que “no se respeta el derecho de audiencia, la sanción contempla la suspensión de la visita familiar e íntima, suspensión de la comunicación telefónica, trato indigno durante el cumplimiento de la sanción”.

El DNSP señala que incluso en ese centro, existe control por parte de los internos en cuanto a los servicios de: alimentación, limpieza, mantenimiento y uso de los teléfonos; y es que se encontraron “cobros por parte de los internos para asignación de estancia y plancha para dormir, mantenimiento de los dormitorios, uso del teléfono y para no realizar labores de limpieza”.

En lo relacionado con la reinserción social del interno, hay deficiencias en la integración del expediente técnico, una inexistente clasificación criminológica de los internos, pero además una inexistente separación entre procesados y sentenciados en dormitorios y áreas comunes.

Al igual que el de Tecomán, el de Colima tiene deficiencias relacionadas con las actividades de capacitación para el trabajo, las educativas, las deportivas y en la vinculación del interno con la sociedad.

Según ese diagnóstico, las mujeres internas que tienen a sus hijos en ese Cereso, enfrentan problemas para la atención médica y la alimentación de los menores; mientras que los indígenas no cuentan con servicio de intérpretes ni medidas para evitar el trato discriminatorio; y las personas con adicciones no cuentan con programas para desintoxicación voluntaria.

PROBLEMAS DE GOBERNABILIDAD EN CERESO DE MANZANILLO

En el caso del Cereso de Manzanillo, que tiene una capacidad para alojar a 739 internos y tenía una población de 721 al día de la visita, las deficiencias son prácticamente las mismas que las del centro penitenciario de la capital colimense, aunque en el del puerto se encontró además, presencia de acoso sexual hacia las y los internos.

En el rubro de la gobernabilidad, también se encontraron deficiencias en el ejercicio de las funciones de autoridad por parte de los servidores públicos del centro, toda vez que “existe control por parte de los internos en los servicios de: alimentación, limpieza y mantenimiento”, tal como sucede en el de Colima.

En dicho diagnóstico se señala que para la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, resulta preocupante que la situación de las prisiones en México no presente durante 2013, condiciones de mejora en lo general, sino por el contrario, una baja en la evaluación que anualmente se presenta, especialmente en las condiciones de trato e internamiento de las personas recluidas.

“La incapacidad de poder articular una política penitenciaria integral a nivel nacional, sigue siendo parte de una agenda pendiente e inacabada, en un tema fundamental para el Estado Mexicano, tan directamente relacionado con la prevención del delito, la seguridad pública, así como con la procuración e impartición de justicia.

“Las prisiones en México siguen siendo espacios donde la corrupción, la extorsión, el abuso, la arbitrariedad, la desatención, la impunidad, así como el desprecio y maltrato generalizado hacia las internas e internos, son las notas comunes y características”, concluye el documento.

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